Charco del Aceite entre pinos y paredes rocosas
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Naturaleza 6 min de lectura

Un remanso del Guadalquivir

Charco del Aceite y Mermecino

Agua cristalina, sombra de pinos y senderos de ribera en uno de los rincones más queridos de la Sierra de Las Villas.

01

Un rincón que parece sacado de un cuento

Muy cerca del corazón del Guadalquivir, escondido entre montañas y pinares, un pequeño remanso de agua tranquila invita a refrescarse en verano y a escuchar el río durante todo el año.

Mesas de piedra, bancos de madera y un kiosco-bar permiten pasar el día sin prisas. Las laderas cubiertas de pinos descienden hasta abrazar el cauce y convierten cada rincón en un mirador natural.

02

Fauna, roca y una leyenda dorada

En sus aguas viven truchas, barbos y bogas; con paciencia también puede aparecer alguna nutria. Sobre las cumbres se recortan cabras montesas y el buitre leonado planea mientras el martín pescador cruza el río como una flecha.

La tradición cuenta que el nombre nació cuando un burro cargado con pellejos de aceite cayó al agua y dejó sobre la superficie el brillo dorado del oro líquido de Jaén.

03

Cómo completar la visita

A unos 200 metros río arriba se encuentra el túnel de desagüe del embalse del Tranco. Junto al kiosco nacen senderos entre adelfas, mimbreras, fresnos y durillos. Más abajo del Puente de los Agustines comienza un coto de pesca sin muerte.

Desde la N-322, toma la A-6202 hacia el embalse del Tranco. En el kilómetro 18 aparece el cruce señalizado; la carretera continúa junto al río hasta el área recreativa.

Álbum de viaje

Mira el lugar con calma

Remanso tranquilo del Guadalquivir
Agua y silencio
Grandes bloques de piedra en el cauce
Islas de piedra
Vegetación de ribera junto al río
Ribera viva
Atardecer en las cumbres de la sierra
Última luz

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Charco del Aceite y Mermecino · Casa Rural Ruiz Hernando